blended learningRevisemos juntos algunos conceptos previos. La educación a distancia es una modalidad mediada y por ello se apoya en la tecnología educativa. Su evolución ha seguido los avances tecnológicos y ha tomado mayor impulso a partir del surgimiento de las TIC.

Es en ese momento y gracias a las TIC que la educación a distancia se enriquece y surge el “e-learning” o educación en línea donde se prioriza el uso de los medios electrónicos para la difusión de los materiales y comunicación educativa, priorizando los espacios virtuales de co-construcción del conocimiento.

No debemos olvidar que siempre han coexistido con la educación presencial y el aprendizaje a distancia otras modalidades mixtas, soluciones éstas que han venido a subsanar coincidencias de tiempo, lugar y espacios, teniendo en cuenta fundamentalmente las necesidades de los destinatarios.

En general a las modalidades mixtas se les ha llamado semipresencial aunque estrictamente no puede emplearse ese término. Beatriz Fainholc define el b-learning a partir del porcentaje de presencialidad y distancia combinados en el curso. Pero cuidado, no se trata de “ampliación real de tiempo de aula”, ni de tareas domiciliarias consideradas por ello “a distancia”.

Aunque no existe una única definición del término, Blended Learning (b-learning) se puede definir como el aprendizaje facilitado por la combinación de distintas formas de acceder a los recursos educativos, combinando modalidades, modos de enseñanza y estilos de aprendizaje, todo ello basado en la comunicación efectiva entre las partes involucradas en un curso dado.

Incluye una combinación de metodologías de la enseñanza presencial con metodologías de la enseñanza virtual. La forma en que se combine ambas, depende de las necesidades específicas de cada curso, dotando así a la formación de una gran flexibilidad.

Podemos tener distintas posiciones, pero en lo que sí somos contestes, es en que antes de diseñar una propuesta de formación, y elegir el medio y la modalidad, debemos analizar el contexto: necesidades formativas, características de los usuarios, recursos disponibles (humanos, económicos, materiales), y a partir de este diagnóstico, decidir si es conveniente que el curso se desarrolle totalmente en forma presencial, íntegramente a distancia, o desde un enfoque blended. Esto es entonces, analizar la pertinencia de la modalidad a ser implementada y la tecnología a ser utilizada.

Podemos llegar a tres conclusiones que nos permiten responder a éste dilema:

1. El blended learning no es otra cosa que la formación semipresencial de toda la vida usando las últimas tecnologías, cosa que siempre se ha hecho también. En este sentido, no es posible que el e-learning “evolucione” hacia el blended learning porque se trata de modalidades distintas, que deben aplicarse en contextos con condiciones distintas. En cualquier caso, se trataría más de una “involución” que no de una evolución.

2. El blended learning puede ser de elevada calidad. Y el e-learning también. En ambos casos dependerá de una serie de aspectos, tales como un adecuado diseño pedagógico, la existencia de los recursos adecuados (tanto materiales, como tecnológicos y docentes) y una buena gestión del conjunto que asegure buenos resultados formativos y la satisfacción de los participantes.

3. Ni el blended learning es mejor sistema que el e-learning, ni el e-learning es mejor que el blended learning. El mejor sistema formativo es aquel que se adapta mejor a las necesidades y a las posibilidades del estudiante, que es el sujeto de la formación. Cada sistema será más o menos efectivo en función de su diseño y su correcta aplicación.”

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